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Principios pedagógicos



El aprendizaje debe ser siempre una experiencia gratificante, estimulante y respetuosa que involucra el proceso personal del estudiante.


La escuela debe adaptarse a sus características individuales para encontrar medios más adecuados para un aprendizaje significativo.

El afecto es indispensable para el desarrollo y aprendizaje. Niños y jóvenes deben sentirse valorados por los adultos.


Cada niño y joven está formando su personalidad, con diferentes gustos, intereses, fortalezas y debilidades, que los docentes deben aprender a conocer, valorar y canalizar.


Las palabras del adulto, que explican los afectos, el miedo, la tristeza, el enojo, o la frustración son indispensables para su crecimiento emocional.


El colegio no debe ser solo un lugar donde se aprenden contenidos, sino de encuentro con el mundo, sus formas de vida, la cultura, las artes y el pensamiento. Debe ampliar su visión del mundo a través del conocimiento.


La educación no es un lugar de reproducción, sino sobre todo de creación y producción de ideas.

El aprendizaje se construye cuando el estudiante hace cosas: manipula, observa, compara, formula preguntas, comprueba y es capaz de crear, hacer juicios críticos y actuar sobre la información.


La información que se siente útil se recuerda más, porque permite entender el entorno, a nosotros mismos y a los demás


La lectura permite ampliar el lenguaje, desarrollar la imaginación y la empatía, aprender sobre realidades y puntos de vista diferentes. Si los niños desarrollan el gusto por leer se convertirán en gestores de su propio aprendizaje.


El dominio del inglés es necesario en el mundo globalizado para usarlo como herramienta para la comunicación, investigación, aprendizaje y aprehensión cultural.


La institución educativa es responsable de ofrecer oportunidades de socialización para todos. En el colegio aprenden a entender y respetar al otro, vivir principios de la convivencia y sentar las bases para desenvolverse como ciudadanos del mundo.


Las normas disciplinarias propias de la vida estudiantil deben ser explicadas y razonadas con niños y jóvenes a partir de las necesidades de la convivencia.


El arte permite el desarrollo de habilidades e intereses que favorecen la expresión de la personalidad y la apreciación estética.